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NUESTRA HISTORIA CON LOS SUPERALIMENTOS

15/02/2018

Como todas las historias, esta empieza años atrás. Y como toda buena historia, hay amor, hay dolor y hay aprendizaje. Y como toda historia interesante, no va a ser corta y lo mejor está al final.
Es una historia como las que me gustan. Una historia real. Ni mejor ni peor, pero real. No es un cuento, ni tiene moraleja. Es simple pero profunda. Es real. Y esperamos te inspire a ti también. Porque las historias están para eso para cambiar paradigmas, abrir mentes y inspirar nuevos horizontes.
Viajante, soñadora, observadora y luchadora, siempre quise saber más. Mi primera palabra fue, después de mamá y papá, porqué. Y así tuve un día que salir de mi ciudad natal e irme a conocer el mundo viviendo en el. Aprendí a apreciar la naturaleza, a no tenerle miedo al cambio, a escuchar el poder medicinal de las hierbas, a cuidar mi cuerpo, a apaciguar mi mente. Conocí el yoga, la meditación, la comida de verdad, lo natural, lo verdaderamente sano. Escuchaba mucho, probaba todo, experimentaba cada día. Y empecé a aprender sin saberlo.
Deportista, ecologista, ermitaño y estudioso del detalle, tuve siempre un amor profundo por la naturaleza, su cuidado y protección. Nací en una ciudad pero nunca pertenecí a ella. Subir cimas, escalar cordilleras, y cruzar el inverno más helado me anclan a la vida. Disfruto del contacto más directo y extremo con la naturaleza. Nunca me asustó.
Y nos conocimos. Dos amantes de la naturaleza. Dos apasionados de lo natural. Dos curiosos de la alquimia de la vida. Lo curioso de esta historia es que nos conocimos en una ciudad. Para irnos. La vida nos llevo a una isla.  Y allí tome la difícil decisión y el gran reto psicológico y mental de tratar siempre la enfermedad con lo natural. Y sólo en casos extremos o de desconocimiento acudir a la medicina moderna.
La alimentación como medicina. Hierbas, plantas, alimentos, agua… al servicio de nuestra salud como siempre ha sido. Era hora de poner en práctica nuestros conocimientos pero sobretodo nuestra intuición. Lo que te salva en esta vida es la intuición, es tu propia sabiduría. Nadie te conoce mejor que tu mismo. Y como se hace eso? Pasando muchas horas solo. Desconectando de tantos estímulos, de tantas cosas que hacer. Pasear más, sentarte más contigo mismo, saborear más el silencio de tu propia compañia, tener el coraje de conocerte más. Irse a vivir a una isla es un buen comienzo.
Nuestra primera prueba fue un hipertiroidismo agudo acompañado de una fuerte taquicardia. La medicina moderna me quería medicar de por vida. Pero yo había hecho un trato con la naturaleza. Iba a confiar en ella y su fuerza para sanarme. Resulta que hay alimentos que inhiben el Yodo (yo acumulaba demasiado) y que hay otros alimentos muy ricos en Yodo que si los eliminaba de mi dieta… La siguiente analítica, a sorpresa del médico, mis niveles tiroidales estaban perfectamente equilibrados.
Pero dos años más tarde tuve una recaída. El yodo se volvió a disparar. Y los superalimentos llegaron a mi en forma de potente medicina natural. Te pongo un ejemplo: por una cucharadita de acerola, deberías tomarte 10-20 naranjas. Por una cucharadita de Clhorela, deberías tomarte demasiados puñados de espinacas para conseguir esos niveles de hierro. Por una cucharada de Reishi tendría que cambiar mi dieta a una dieta antihistamínica…. Los superalimentos complementaban mi alimentación y la convertían en nuestra medicina natural. Nuestra cocina se transformaba en nuestra farmacia y nuestra intuición y confianza en la naturaleza aparecía como nuestra enciclopedia médica.
Luego vino una fuerte alergia que se convirtió en un asma agudo. Nunca hubo ninguna pastilla antihistamínica, ni cortisona. Hubo paciencia, escucha y muchos superalimentos!
Luego unas bronquitis de nuestro hijo. Ostras, cuando ocurre a t hijo…. Más coraje todavía para romper antiguas creencias y superar miedos inculcados. Mira si son sabios los niños, que ya no desayuna sin superalimentos. Siempre los pide, a veces los verdes, a veces el Goji, a veces la acerola. Pura intuición. Mucho que aprender.
Si los adultos observábamos más como de manera natural los niños eligen la comida, estaríamos todos más sanos. No les ofrezcamos azúcares, fritos y porquerías. No les confundamos el paladar. Seamos más inteligentes y no les hagamos lo que nos hicieron a nosotros. Si pierdes la intuición y el paladar se acostumbra a sabores extremos, esa inteligencia innata para autoregularnos desaparece.
Los superalimentos curan. Los superalimentos previenen la enfermedad y permiten superarla.
Estamos aquí para acompañarte en tu cambio hacia tu verdadera salud. Si nosotros pudimos tu también.
Para nosotros ahora la enfermedad es solo una expresión del cuerpo sobre la existencia de algún desequilibrio interno. Nuestra responsabilidad es aprender a reequilibrarlo en lugar de taparlo con medicinas químicas. Todos, hasta el más sano, iremos enfermando, porque el cuerpo va hablando. La clave está en comprender esto y no dejarlo pasar… hasta que la enfermedad o el desequilibrio sea demasiado agresivo o irreversible. Ya no está de moda fastidiarnos la vida, ahora lo que mola es saber apreciarla.

 

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